martes, 15 de diciembre de 2009


por Imanol Vergara
Desde la creación de la AFA en 1893, la época del amateurismo y los primeros años del profesionalismo, el fútbol argentino fue viendo el nacimiento y desarrollo de una pequeña burguesía. La misma estaba compuesta por Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo.
La explicación de la conformación de tal élite se debe básicamente al éxito deportivo. Racing era el capo del amateurismo con 21 títulos entre campeonatos y copas; seguido de cerca por Boca que ganó 7, además de la gira europea de 1925, donde triunfó en 15 de los 19 partidos que disputó, que le dio prestigio mundial. Por su parte, en la era amateur River sólo fue campeón en 1920 pero su fama crecía en el nacer del profesionalismo (1931) a golpe de talonario con las compras de los “galácticos” de la época: Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra. Independiente daba cátedra en el campeonato de 1922 con un Manuel Seoane de otro planeta que marcaba 55 goles en la competición. Y San Lorenzo obtenía los campeonatos de 1923, 1924 y 1927, los subcameponatos de 1925 y 1926 y el prestigio internacional dado por la obtención de la Copa Aldao en 1923 y 1927.
El poder deportivo alcanzado por esta pequeña burguesía se tradujo en el incremento de la masa societaria de dichas instituciones, la masificación de sus hinchas a lo largo y ancho del país y, en consecuencia, un mayor peso dentro de la estructura de la AFA y un mayor poder económico. El resultado, equipos más potentes en comparación con el resto de los clubes. Así fue que desde 1931, con Boca como primer campeón del profesionalismo, hasta 1967 los cinco grandes del fútbol argentino se repartieron todos los títulos en juego. Incluso Independiente y Racing habían sido campeones de América en 1964 y 1967 respectivamente. Además la Academia se transformaba en el primer campeón mundial argentino. Sin quedarse atrás Boca fue subcampeón de América en 1963 por detrás del Santos de Pelé; y River en 1966 detrás del Peñarol de Spencer.
Así la cosa, fue Estudiantes de La Plata quien sembró la primer semillita para promover una “revolución del proletariado”. Ese equipo dirigido por Osvaldo Zubledía plantaba cara a la burguesía y gritaba campeón gracias a los Bilardo, Pachamé, Poletti, Aguirre Suárez, Verón y Malbernat. El Pincha no conforme con ello fue tricampeón de la Copa Libertadores y campeón del mundo en 1968, en Old Trafford ante el Manchester United. Y como se animó el Pincha, al final de esa década se animaron también el Velez de Bianchi y Willington que obtuvo el Nacional de 1968, y el Chacarita de García Cambón que, venciendo a River en la final, se quedó con el Metropolitano de 1969. La dictadura del proletariado estaba en marcha.
En los ´70, el germen proletario comenzaba a molestar a los grandes, sobre todo a River que entre 1957 y 1975 no gritaba campeón. Era Rosario Central el primer campeón argentino fuera del conurbano bonaerense. Los canallas, con el aliciente de haber eliminado a Newell´s con la palomita de Aldo Pedro Poy, se adjudicaban el Nacional de 1971. La Academia rosarina ganaría, además, el Nacional de 1973. Ese mismo año, también gritaría campeón Huracán, pero del Metropolitano. Dirigido por el Flaco Menotti, ese equipo se recuerda por la solidez de su defensa liderada por el Coco Basile, la magia del mediocampo comandado por Babington y las locuras en ataque de Housemann y Brindisi. Tocado en su orgullo por los torneos de Central, Newell´s se animaría y sería campeón del Metropolitano 74, gracias a la claridad de Mario Nicasio Zanabria. Como si fuera poco, la década del ´70 pondría otro eslabón en la cadena de la “revolución”: en 1978 Quilmes obtenía el Metro dirigido por el Piojo Yudica.
Si en los ´60 se había plantado la semilla y en los ´70 el germen era preocupante, en la década 1980 la dictadura de los equipos chicos en Argentina ya era una realidad. Durante ese decenio se disputaron 15 campeonatos, de los cuales 9 fueron para los proletarios. En 1980, Rosario Central obtenía su tercera corona y repetiría en 1987 con el record de ser el único equipo en la historia del fútbol argentino en ser campeón consecutivamente de la Segunda y la Primera división. Además, Estudiantes, comandado por Carlos Salvador Bilardo se proclamaba en 1982 y 1983. También arremetió como una locomotora en velocidad final, el Ferro Carril Oeste de Carlos Timoteo Griguol que con Márcico, Cañete, Cúper, Garré y demás se alzaría con los Nacionales de 1982 y 1984. Pero la cereza del postre sería Argentinos Juniors. Con la experiencia del Quilmes de 1978, el Piojo Yudica llevaría a los Bichitos a la obtención de Metro 84 y el Nacional 85. No conforme con ello, escribiría la página más gloriosa en la historia del club: la Copa Libertadores de América de 1985, con jugadores como Batista, Ereros y Borghi. Con este Robin Hood llamado José “Piojo” Yudica, Newell´s volvería a ser campeón tras 14 años, en 1988, y alcanzaría el subcampeonato de América ese mismo año al perder la final con Nacional de Montevideo.
Entrados los ´90 la burguesía estaba en crisis. Racing no era campeón desde 1966, San Lorenzo desde 1974 y Boca desde la irrupción de Maradona en 1981. Y la década no empezaría de la mejor manera para ellos. Porque con la herencia de Yudica, Marcelo Bielsa agarraría un Newell´s brillante que ganaría el título de 1991 imponiéndose en la final por penales a Boca Juniors en La Bombonera. En ese equipo destacaban Scoponi, Berizzo, Gamboa, Pochettino, Llop, Saldaña y Martino. Los de Bielsa también se quedarían con el Clausura 92 y otra vez se dormirían en las puertas de la gloria continental al perder la final de la Libertadores 92 con el San Pablo de Brasil. Sin dudarlo, el decenio de 1990 sería el decenio de Vélez Sarsfield, quien comandado por Carlos Bianchi y liderados dentro del campo de juego por Chilavert, Trotta, Bassedas, Basualdo, Gómez, Flores y Asad obtendrían el Clausura 93 y el Apertura 95, además de la Libertadores y la Intercontinental de 1994. Con Osvaldo Piazza en la dirección técnica, el Fortín se haría con el Clausura de 1996, además de la Supercopa de ese mismo año. Y cerrando la década, ya con el Loco Bielsa de entrenador y jugadores como los hermanos Husaín, Martín Posse y Fede Domínguez, la V se haría con el Clausura 98.
Con el nacimiento del nuevo milenio parecía que la burguesía se recuperaba porque, entre el Apertura 2000 y el Apertura 2002, se proclamaban campeones consecutivamente Boca, San Lorenzo, Racing, River e Independiente. Además Boca entraba en su época de oro gracias a la obtención de 4 Copas Libertadores, 2 Intercontinentales, 2 Sudamericanas y otros tantos de menor envergadura. Pero ese albor del siglo XXI no era más que un perfume del pasado. Porque Racing debió disputar una promoción para no bajar de categoría, Independiente suma frustración tras frustración (14 años sin títulos internacionales y 7 sin locales), River fue último hace un año y atraviesa una severa crisis de identidad, y San Lorenzo, con 101 años de vida, sigue sin obtener la Libertadores, competición que han alcanzado “pequeños” como Estudiantes, Argentinos y Vélez. En esta primera década del siglo XXI, que va llegando a su fin, probaron las mieles del éxito Vélez (Clausura 2005 y 2009), Estudiantes (Apertura 2006), Lanús (Apertura 2007) y Banfield (Apertura 2009). Como si todo esto no fuera poco para esta élite venida a menos, en la próxima edición de la Copa Libertadores, que dicho sea de paso ostenta Estudiantes de La Plata, no habrá participación de ningún grande. Algo que no sucedía desde 1985. Los representantes nacionales serán: Vélez, Banfield, Lanús, Estudiantes y Colón de Santa Fe.
Carlitos Marx decía: “El proletariado usará de su poder político para arrancar paso a paso a la burguesía todo su capital, centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y acrecentar con la mayor rapidez posible el cúmulo de fuerzas productivas. En un principio, todo ello sólo es posible, naturalmente mediante intervenciones despóticas en el derecho de propiedad y en las relaciones burguesas de producción”. El último campeonato de Banfield, el primero en sus 113 años de historia, es una muestra del definitivo asalto del proletariado que se ha quedado con los títulos que eran de exclusiva propiedad de la burguesía, al menos en la esfera del poder futbolístico de la Argentina ¡Viva la dictadura del proletariado!

miércoles, 9 de diciembre de 2009


por maxi uceda
Esquivar el golpe o ser sacudido en una avalancha de millones de agujas sonoras que producen una convulsión traducida en frenética danza. Convertirse en un muñeco vudú y estar en las manos de los tres más importantes gurús de la Rave, ser pinchado y producir el efecto en el que está a tu lado que a la vez es pinchado y en consecuencia dicho efecto se manifiesta en uno. The prodigy es el prodigio de resucitar el mito de la tribu que baila hipnotizada hasta perder la razón, estimulada por el sonido y las miles de luces parpadeantes que hacen del vodoo el ritual de la noche. Es también la banda que supo inventar un espacio para los decepcionados del sintz pop de los ochenta, transmutando estribillos rockeros, a un formato de loop electrónico, con una atmosfera punk de lo más salvaje, y amparándose en el aura ultra-underground de las primeras Raves inglesas, canalizaron la violencia musical de los noventa en un sonido propio, arrogante, subversivo y belicoso, consiguiendo así ubicarse entre las principales figuras de la música electrónica. Con un set en apariencia corto, el concierto de The prodigy del pasado jueves 3 de diciembre, fue lo que puede llamarse una ascensión desmesurada a un plano de desenfreno total. La jungla del rave local salió a lucir sus más virtuosos atuendos y los epilépticos movimientos se fueron apoderaron de uno en uno de la masa allí presente, consecuencia del encuentro de miles de personas que tácitamente comparten el mismo código que se renueva en cada ritual. El concierto duró aproximadamente una hora y media, tiempo suficiente y necesario para que los líderes de la banda Keith Flint y Maxim, dieran al público que se movilizó hasta el Estadio Olímpico del Montjuic, una dosis de adrenalina musical. Y bien digo que fue en apariencia corto, pues es cierto que un set de una hora y media es, entre los estándares de shows en vivo, un concierto de poca duración, pero lo que genera The Prodigy arriba y abajo del escenario es de una intensidad tal, que si durase más tiempo, la energía que logra condensar la banda se diluiría y no tendría el mismo efecto de choque que produce en el espectador. Así fue que el “The spanish invader tour” tuvo su paso por Barcelona, dejando a una audiencia de cuclillas, las piernas flexionadas como un resorte al que se le hace presión y que de tanta tensión producida sus músculos son incapaces de soportar y explotan en vertical catapultando los cuerpos hacia arriba, a ese espacio donde la música electrónica se escucha mejor, ese lugar que sólo existe y que dura el fragmento de tiempo que va desde que los pies se despegan del suelo, hasta que lo vuelven a tocar.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Deporte y otras verdades sobre la exactitud del azar!


por Imanol Vergara
Lo que determina la categoría de un equipo o su momento es el nivel de la crítica. Ya sea la saña indiscriminada o el elogio indulgente. Si pusiéramos como ejemplo el tenis, una derrota ajustada de, digamos a modo de ejemplo, Horacio Zeballos ante Roger Federer produciría una elogiosa crítica a favor del primero mientras que sobre el juego del segundo se levantarían serias dudas. O, siguiendo en casos hipotéticos, una derrota en cinco sets de Federer en la final de Roland Garros ante Rafa Nadal (versión 2008, obvio) decantaría en elogios hacia el guerrero suizo que batalló durante cuatro horas ante el rey del polvo…de ladrillo (recordemos que en un momento el entrenador de Rafa no lo dejaba siquiera acariciarse un poco).
Pese a que el resultado sea taxativo, autoritario e irrefutable porque el ganador suma tres puntos y el perdedor ninguno, hay algo que el resultado no dice. El triunfo del último domingo del Barça sobre el Madrid por 1 a 0 con la volea de Ibrahimovic, no sólo significaron tres puntos para los blaugranas, la recuperación del liderazgo en La Liga y el tercer triunfo consecutivo ante el eterno rival. Si bien en la estéril tabla de merecimientos lo más justo hubiese sido el empate, en el diario del lunes el que ganó, y por goleada, fue el FC Barcelona.
Y no ganó porque los análisis lo mostraran como un equipo superior durante los 90 minutos. Por el contrario, se destaca lo peleado del clásico. Pero lo ganó en los intersticios del mensaje. Esos lugares en los que cobra un valor especial la interpretación del interlocutor.
En su editorial, el diario madridista Marca, sostuvo que: “Pocas veces una derrota deja tan buen sabor de boca como la que ha dejado el Clásico en el paladar de los madridistas. La notable imagen ofrecida por el Real Madrid en un campo tan complicado como el Camp Nou sabe a victoria a pesar del resultado final: un 1-0 que no se ajusta en absoluto a los méritos de unos y otros”. Y agrega: “Los blancos evidenciaron que pueden tutear sin complejos al Barça, incluso en su propio feudo”.
Esta editorial del diario deportivo más vendido de España, no hace más que enaltecer el presente del mejor Barça de la historia. Porque si el “Máximo castigo para el mejor Madrid” (como titula el periódico) fue perder ante un Barça nervioso y desconcentrado que se permite jugar con un hombre menos durante media hora por la tonta expulsión de Sergio Busquets y que tuvo en Puyol y Valdés a sus principales figura; quiere decir que el conjunto de Guardiola es como el Roger Federer del fútbol. Es decir, un equipo que si gana de forma ajustada levanta la imagen del “digno” rival.
Con esta lógica, es tristísimo el presente del Real Madrid. Un merengue que hizo agua en la Copa del Rey ante la murga de Alcorcón, que tiene a Kaká y Cristiano en el mismo equipo y que, sin embargo, pierde los partidos importantes como ante Sevilla, Milan y Barcelona. Sin contar una grave inestabilidad institucional con cambios de directivos a la velocidad de los cambios de ropa interior (este año pasaron ya Calderón, Boluda y Florentino) y con enroques de entrenadores temporada a temporada (Capello, Schuster, Juande Ramos y Pellegrini en la últimas tres), que no respetan los trabajos a largos plazo y cuya poca seriedad se refleja en el plano deportivo, donde dicho sea de paso hace seis años que no pasa de los octavos de final en Champions League. Un Madrid que, por caso, vende a Arbeloa por monedas y lo recompra por millones. Por todo esto, el Madrid sería una especie de Horacio Zeballos, un jugador lejos de la elite y que será noticia por perder por poco ante un top ten.
No hay que ser bobos, hay que saber leer y escuchar. Por eso no deben pasar por alto las palabras de Iker Casillas, hipercrítico de su esquipo, que consultado acerca del buen encuentro realizado por el Madrid en el Camp Nou respondió: “A mí lo que me importa es la derrota y ahora mismo me da igual haber jugado mejor”. Y admitió que se iban del estadio azulgrana con “cara de tontos”.
Si el madridismo quiere volver a ser la gran institución que ganó nueve Copas de Europa debe reinventarse desde las palabras de Casillas, no desde la crítica indulgente a la que le basta no haber vuelto a perder por 6 a 2. El Madrid, es un grande, según la FIFA el más grande del Siglo XX, por lo tanto no puede conformarse con hacerle sombra al Barça. La historia del Real Madrid, de Di Stéfano, Puskas, Gento, Butragueño, Hugo Sánchez, Zidanes y Pavones (bueno pavones no tanto) se lo merecen.. Mientras aplaudamos este milagro del fútbol llamado FC Barcelona.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La Nuca hace política

Deportes y otras verdades sobre la exactitud del azar!


por Imanol Vergara
La belleza del fútbol como juego radica en la renovación de las esperanzas ante cada partido. Independientemente del devenir de uno u otro equipo, en cada encuentro los hinchas piensan que el match siguiente puede ser la piedra basamental para el resurgimiento de la escuadra. Dentro del academicismo periodístico, en su momento el periodista argentino Dante Panzeri (1921-1978) había definido al fútbol como “la dinámica de lo impensado”. Es decir, más allá de los pronósticos y los papeles, la magia radica en la incertidumbre de lo que pueda suceder sobre el verde césped.
Dentro de la línea de pensamiento de Panzeri, el mundo se rindió ante el maracanazo de Uruguay en el 50, la actuación de Corea del Norte en el Mundial del 66, la de Camerún en el 90; incluso equipos como Dinamarca y Grecia se consagraron campeones de Europa contra todo pronóstico en 1992 y 2004, respectivamente. Fueron hechos que rompieron los moldes, ya que nadie podía esperar esos batacazos, salvo, claro, los hinchas de cada uno esos equipos.
Así, con esos mismos ánimos los argentinos esperamos el partido del último sábado entre el equipo de Diego y España. Con ese sentimiento de que más allá de la penosa clasificación al mundial, la ausencia de un patrón de juego definido y la confusa conducción del Diez, se le podía ganar a la mejor selección del mundo (así lo indica el ranking de la FIFA) y campeona de Europa: España. Muchos creímos que este podía ser el encuentro en el que Maradona encontrara el equipo, se amigara con el público y abriera una nueva página de cara a la etapa final de preparación para Sudáfrica.
Pero no. Argentina perdió 2 a 1 y, más allá del ajustado resultado, la diferencia entre un equipo y otro fue abismal. España se llevó puesta a la Argentina. Y no desde la prepotencia de saberse local y con unas credenciales ratificadas en la excepcional eliminatoria donde ganaron todos sus partidos; sino desde el juego mismo. Con un mediocampo de ensueño, que juega a un toque con precisión y velocidad, que presiona en bloque la salida del rival, que se desdoblan en los marcajes y que tienen la casa en orden, quiero decir, Xavi juega de Xavi, Iniesta de Iniesta así como la heladera está en la cocina y la ducha en el baño.
La albiceleste, por el contrario, volvió a ser el equipo dubitativo, incapaz de elucubrar una jugada colectiva, dar más de dos pases seguidos, tener inteligencia táctica y concentración. De esa forma, la casa no está en orden. Messi no es Messi porque agarra la pelota a 60 metros del arco del rival teniendo que sortear a medio equipo y con tan sólo un jugador delante suyo, llámese Higuaín, Tevez o Agüero. Gago no es Gago porque pega más de lo que juega. Demichelis está lejos de ser el káiser que es en el Bayern Munich, porque se desconcentra y comete un penal infantil. Tampoco hay laterales confiables y Maradona no se la brinda a ninguno, nadie se siente dueño del puesto. Por las bandas ya pasaron Zanetti, Jonás, Coloccini, Ansaldi, Papa, Emiliano Insúa y la lista sigue.
Lo más triste es que el único consuelo que tenemos es el esoterismo y la cábala, eso que el escritor Rodolfo Bracelli definió como “un pacto con el más allá”. El hecho de pensar que porque a México 86 entramos por la ventana y la preparación para esa competición fue muy mala en cuanto a resultados, como ahora sucede lo mismo, el resultado final será el mismo. Eso no hace más que hablar de la ausencia de argumentos futbolísticos para sostener lo que la historia marca que hay que sostener: que Argentina es candidata. Y ni siquiera hoy podemos pensar en “ese pacto con el más allá” porque Maradona se ha vuelto de carne y hueso.
Con todo esto no me queda más que pensar que Dante Panzeri no se equivocó cunado definió al fútbol como “la dinámica de lo impensado”. Pero ustedes me dirán ¿cómo puede ser que sostenga lo que dice Panzeri cuando está manifestando que en el Vicente Calderón se dio la lógica y España le ganó con total justicia a Argentina?
Y yo responderé que el Dante del periodismo deportivo tenía razón porque lo que está sucediendo es lo impensado. Nadie jamás hubiera imaginado unos años atrás que España llegaría como máximo favorito a un Mundial y mucho menos sostenida en su juego por un mediocampo compuesto por un brasileño (Marcos Senna es titular si está bien), un vasco (Xabi Alonso) y un catalán de nacimiento (Xavi) y otro de adopción (Iniesta). Tampoco hubiéramos imaginado que la diferencia entre la Furia y la albiceleste sería tan grande dentro del campo de juego. Pero nunca, jamás de los jamases, habríamos imaginado a una Argentina, dos veces campeona del mundo, quince veces campeona de América, una vez campeona de la Copa de las Confederaciones, con dos medallas olímpicas de oro y dos de plata, como la que hoy vemos. Triste en su espíritu, pobre en los resultados, dubitativa en su liderazgo y desperdiciando al mejor jugador del mundo. Esto sí que es la dinámica de lo impensado.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Actualidad anacrónica del tiempo y el espacio.


por maxi uceda
Si algo nos han inculcado las religiones y la magia es la cultura de la fe ciega. Esa pereza de la razón que nos conduce al estancamiento y a la sumisión ante lo propio del oscurantismo, el destino. “Pero de que las hay las hay” y cuando el entendimiento tambalea, le Fe hace su entrada triunfal se encarna en seres que se convierten en la extensión misma de la magia y de la hechicería, en este caso, Marcus Miller.
Someterse a un concierto del quizás mejor bajista de las últimas tres décadas es indudablemente una cuestión de fe. Es increíble creer que todo lo que está pasando realmente sucede, ni el diapasón de su instrumento es consciente de los movimientos y de la perfección en la ejecución y, de tan veloces, sus manos parecen desaparecer en el ritmo y la armonía propia de la pieza, digno y ágil prestidigitador.
El concierto del miércoles de Marcus Miller no sólo fue una exhibición de fineza y exactitud, sino que sirviéndose de la improvisación, los que nos reunimos en el Palau de la música en digno ritual profano, subimos al escenario para ser testigos de la composición, duelos y el milagro del conocimiento absoluto de un género y de la música, su masa creadora. La comunión entre músicos y sus instrumentos como si los materiales; metales, plásticos y maderas se derritieran y fusionaran con la piel y sangre, biología pentagramática de los músicos que expulsan desde sus cuerpos el sonido.
Miles Davis, desde las trompetas de Christian Scott, fue el ciervo sacrificado en cada escala desarmada o en cada acorde disonante y a quién se podía imaginar sentado en la platea tomándose la cara como en la contratapa de TuTu que inmortalizara Irving Pen, con esa expresión de placer y sometimiento, como aquel que se abandona al sueño ya fatigado de tanto disfrute.
Y el sacerdote con un báculo eléctrico de seis cuerdas y con su nombre quemado en la madera, abriendo las aguas del conservadurismo e invitándonos a jugar a todos, y dejándoles en claro a los infieles, que el Jazz es la máxima expresión de la música popular y que se hizo para bailar. Y que, sobre todo, no se puede quedar sentado sino que se le debe sacar a bailar, invitar una copa e intentar conquistar.
Lo que sucedió hace dos días fue sacrificio, y quizás por eso escribo al tercer día, resucitando desde la prosa la mejor de todas las magias y la más sincera fe, aquella que está fundamentada en lo real pero a la que preferimos negarle todo contenido fáctico, para no perdernos el encanto de lo imposible.

www.marcusmiller.com

domingo, 8 de noviembre de 2009

martes, 27 de octubre de 2009

Deportes y otras verdades sobre la exactitud del azar!



por Imanol Vergara
El histórico boxeador panameño Roberto “Mano de piedra” Durán, ex campeón mundial de pesos ligeros, decía dentro de su glosario de frases, comparable a la Biblia maradoneana, consultado acerca de si no estaba viejo para su enésimo retorno a los cuadriláteros: “viejo es el viento y todavía sigue soplando”.
Y vaya si el viento de la eterna juventud no resopló con ráfagas huracanadas el último domingo en el Estadio Antonio Vespucio Liberti, más conocido como el “Monumental”. El último River-Boca del año nos deparó una remake de su versión más reciente. Tal como sucediera seis meses atrás en “La Bombonera”, bosteros y gallinas igualaron 1 a 1 y los autores de los goles fueron los mismos: Gallardo de 33 años y Palermo de 35 (tenía razón Durán).
Marcelo Gallardo y Martín Palermo junto con Pato Abbondazieri, Hugo Ibarra, Cold Riquelme, Bombón Rosada, Burro Ortega y Pelado Almeyda, jugaron uno de los superclásicos con mayor promedio de edad de la historia. Aquí es dónde me detengo y cuestiono ¿en qué estado se encuentra el fútbol argentino?
No lo cuestiono por la vigencia de los veteranos que han dado sobradas muestras de tener más recursos que la suma de países del G7, G8, G20 o punto G. Es más, son estos jugadores quienes están dando el salto de calidad en la Liga Argentina y han brindado sobradas muestras de fidelidad a los colores que les dieron vida en el fútbol.
En los últimos cinco años los clubes argentinos fueron recuperando sus viejas perlas. Así River reincorporó a Salas, Gallardo, Ortega y Almeyda; Boca a Palermo, Riquelme, Ibarra, Abbondazieri, Schiavi; Estudiantes a Verón; Gimnasia La Plata a Sosa, Messera y Chirola Romero; Racing al Piojo López; San Lorenzo a Bernie Romeo; Rosario Central a los González: Kily y Equi; Colón al Bichi Fuertes.
Y la fórmula fue exitosa en muchos casos. Boca ganó la Libertadores en 2007 y la Liga en 2008, Verón emuló a su padre y el Pincha fue campeón de América 40 años después, River con Ortega como santo y seña se adjudicó el Clausura 08 tras una sequía de cuatro años; además equipos como Racing, Central y Gimnasia le escaparon al temido descenso de categoría.
Luego de la Segunda Guerra Mundial se hablaba de la Argentina como granero del mundo. Una Europa devastada por el conflicto bélico requería de la producción ganadera y agrícola de la República de Perón. En el balompié, con el correr de los años, pasó lo mismo. Un viejo continente incapaz de producir materia prima de calidad importaba lo mejor del mercado argentino.
De esta manera, entre 1990 y la primera parte de la década del 2000, la República de Maradona ingresó más de mil millones de dólares en venta de futbolistas. Se fueron Batistuta, Crespo, Ortega, Piojo López, Bruja Verón, Almeyda, Gallardo, Aimar, Cambiasso, Riquelme, Samuel, Saviola, D´Alessandro, Cavenaghi, Palermo, Kily González, Tévez, Mascherano, Lucho González, Gustavo López, Pupi Zanetti, Pascualito Rambert, Castromán, Gonzalo Rodríguez, Pintita Gago, Pipita Higuaín, Kun Agüero y muchos más.
En ese lapso, Argentina se proclamó cinco veces como campeón del mundo en juveniles. Lo hizo en Qatar 95 con Sorín e Ibagaza como jugadores franquicia; en Malasia 97 con Cambiasso, Riquelme y Aimar; en Argentina 01 con Saviola, D´Alessandro y Maxi Rodríguez; en Holanda 05 con Messi, Zabaleta y Agüero; y en Canadá 07 otra vez con el Kun más Romero, Ever Banega y Mauro Zárate.
El último mes de enero, la selección sub 20 no logró el pasaje al mundial que se disputó en Egipto y ganó Ghana (valga la redundancia). Esto disparó la señal de alarma. El conjunto dirigido por Checho Batista sólo ganó un encuentro durante el Sudamericano de Venezuela ante el lastimoso Perú. En ese equipo los buque insignia eran Toto Salvio de Lanús y Franco Zuculini de Racing, hoy en Hoffenheim de Alemania.
En los últimos cinco años se ha notado una merma en la producción de grandes valores del Fútbol Argentino. La lógica mercantil-resultadista que prende fuego los procesos y pide urgentemente eficacia, ha visto partir, cada vez más jóvenes, a los pichones de crack que seducidos por la idea de salvarse económicamente se van a destinos fuera del mapa de élite, su progreso se frena y caen en el ostracismo. Además, los dirigentes con tal de ajustar sus balances tan desajustados producto de su propia inoperancia, se ven obligados a regalar el patrimonio de los clubes.
Hoy no hay jóvenes talentos argentinos, la usina ha parado su maquinaria. Los mil millones de la última década y media se despilfarraron y salvo contadas excepciones no se invirtieron en la mejora de instalaciones para las divisiones inferiores. Así y todo, han aparecido algunos buenos jugadores, pero en todo caso siempre parece faltarles un toque de horno. Son los ejemplos de Buonanotte, Papu Gómez, Patito Rodríguez, Nico Gaitán o Pochi Chávez.
Es curioso, de granero del mundo hemos pasado a ser un grano en el culo del mundo. Es irónico pero el partido de fútbol que más nos identifica fue el disparador para plantear una profunda crisis de identidad. Por suerte podemos guardar la mugre bajo la alfombra gracias a algún gol de Palermo o de Gallardo. Viejo es el viento y su soplo se lleva nuestras miserias, perdón que te corrija “Mano de piedra”.

domingo, 18 de octubre de 2009

El ejercicio de los tuertos.

Título SOJA
Esta fotografía pertenece a Alejandro Bidegaray
http://www.flickr.com/photos/saltalaficha/

sábado, 17 de octubre de 2009

Deportes y otras verdades sobre la exactitud del azar!


por Imanol Vergara
Mmmmm…este…bue, la verdad es que creo que con lo que pasó el último miércoles en el Estadio Centenario de Montevideo podrían escribirse dos millones de notas, crónicas, argumentos, opiniones diferentes y hasta un guión de comedia satírica. Pero eso no es posible, así que habiéndome tomado un par de días para poder procesar todo lo que ocurrió, me la voy a sacar de adentro…a la opinión ¿o pensaron que los exabruptos maradoneanos iban en contra mío?
La crónica fría diría: “La selección argentina de fútbol consiguió la clasificación al mundial de Sudáfrica del año entrante. Con un gol del mediocentro de Huracán, Mario Bolatti, la albiceleste se impuso a Uruguay en el Centenario por 1 a 0”.
Dentro de un contexto normal las opiniones de los periodistas dirían: “Luego de sufrir más de lo esperado durante estos últimos tres años, el equipo de Maradona selló su pasaporte a la Copa del Mundo, gracias a una victoria con autoridad en el Centenario y al acierto del entrenador a la hora de los cambios, sobre todo con el ingreso de Bolatti, a la postre el héroe de la clasificación”.
Si viviéramos en ese mundo en el que no hicieran falta los psicoanalistas, Maradona hubiera respondido: “La verdad es que sufrimos. Por momentos lo vi mal, pero la unión del grupo y el empuje de todos los argentinos nos llevó al Mundial. Ahora voy a tomarme unos días para analizar todo lo sucedido en estos meses y corregir errores. Gracias a todos”.
Nada de eso sucedió, menos obviamente el triunfo y la clasificación de Argentina.
El grotesco de la conferencia de prensa post-partido brindada por Diego Armando Bardo quita de sí el foco a cualquier tipo de elogio hacia un planteo correcto en el cual el entrenador sopesó las limitaciones del equipo, se adaptó a las exigencias de las circunstancias y el rival, y que, sin brillar, ganó un partido que salió tal cual el cuerpo técnico había preparado. Desde esa visión, junto con el amistoso del 11 de febrero de este año ante Francia, la selección de Maradona produjo su mejor actuación.
Si el DT no hubiese pedido sexo oral a quienes lo criticaron, el foco estaría centrado en que ante una situación límite, Maradona sacó a relucir su coraje y el de sus jugadores y que, en el sprint final de las eliminatorias, sacaron 6 puntos de 6 posibles. Se hablaría de lo atinado a la hora de los cambios que se transformaron en goles: Palermo por Perez ante Perú y Bolatti por Higuaín versus los uruguayos. Y sobre todo, se festejaría decentemente la clasificación a Sudáfrica con el aliciente de haberlo hecho con una victoria, que se daba por primera vez, ante Uruguay en el Centenario.
Pero no. Diego siguió y le comentó a un periodista que tenía algo adentro (rectoscopía para uno por favor). Así la situación de alegría se volvió en tragicómica, para mutar en decadente y desagradable. Ni el Dante lo hubiera escrito mejor.
Que el pez por la boca muere y que el 10 es el más grande de todos los peces, no tiene discusión. Que ver el video de la conferencia de prensa post-Centenariazo da vergüenza ajena y a uno le da un poco de escozor decir que es argentino tampoco es novedad. Que cuando vemos a Bielsa vestido de rojo se nos pianta el lagrimón mucho menos, pero ¿cuál es la responsabilidad de los medios en este papelón?
Obviamente que creemos y defendemos la libertad de expresión, pero la misma debe responder a la ética profesional y a un ejercicio responsable y sincero, no objetivo, sincero. O ¿cómo se explica que diez días antes de que el Gobierno de Cristina Fernández le quitara los derechos de transmisión de los partidos a TyC, Maradona tuviera una nota exclusiva con las más destacadas plumas del diario Olé, quienes lo alababan hasta los límites de lo que Diego les pidió en la conferencia de prensa que le hicieran y luego arreció la crítica indiscriminada y desmedida?
Esto no lo exime de culpas a Diego, pero la prensa no puede librarse de las suyas. Libertad de expresión sí. Corporativismo megaempresarial no. Diego se equivocó y pagó y va a pagar porque la FIFA lo va a multar. Pero el periodismo…la pluma es como la pelota, no se mancha.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Actualidad anacrónica del tiempo y el espacio.



por maxi uceda
De que Barcelona ya es por lo menos un 30 por ciento argentina no hay duda, pero lo que sucedió el sábado en Girona sinceramente fue un acontecimiento Nacional y lo digo en referencia al país del sur. Desde temprano frases célebres de la argentinidad comenzaron a resonar entre las calles de la bella Girona rumbo al palacio de los deportes de dicha ciudad. Pues ahí a partir de las 23 horas Andrés Calamaro aparecería en escena, por lo menos así prometía el ticket que con antelación había comprado.
Al llegar al recinto todo sufrió una metamorfosis sudamericana, por ejemplo: el lugar donde sería el concierto pasó de llamarse palacio de deportes a ser “la cancha”, los expendedores de frankfurts , “choripanerías”, la cerveza “porrón”, los mozos en “la yuta”, las chicas en “minas” y sus novios, en “mirá ese boludo con la minita que anda”.
A pesar del espanto que eso generaría a cualquier persona, atrevido me decidí y entré al sitio indicado a esperar los escasos minutos que faltaban para que, según el ticket, pero dependiendo de la sed que tuviese Calamaro, comenzase el concierto. Y así fue que Andrés y su colosal figura, o mejor dicho su rolliza figura comenzarán a deleitar a los presentes, no sin antes homenajear a Mercedes Sosa con una estrofa de Gracias a la Vida que interpretó a capella y que resonó entre histeria, banderas Argentinas y porros de hashís.
El concierto fue lo que debía ser, una lista de temas que recorría los clásicos más hiteros del argentino, los clásicos más de culto y los clásicos más clásicos, sin duda y en una palabra el concierto fue, clásico.
Sólo los seguidores más despistados se sorprendieron cuando Andrés desde su guitarra, que por cierto no se descolgó en todo el show, tocó "Brindo" de los Rodriguez, pero en una versión rockabilly tal como es su look actual y el de Los músicos que lo acompañan. También su estado de ánimo evidentemente estuvo influenciado por ese sentimiento rockabillero, pues no dejó de rockear guitarra en mano y muy energético todos los temas que interpretó. Una especie de Jonny Cash con los kilos de Elvis y la electricidad de Jerry lee Lewis, pero con el oído músical de calamaro claro está.
Sin duda un concierto para los nostálgicos del ritual recitalero argento y de uno de los mayores pilares que la música de ese país. Andrés Calamaro si bien ya es un clásico, no hay que olvidar lo difícil que es llegar a serlo y lo difícil que es mantenerse en ese lugar. Es un tipo que volvió de la mudez del exilio sanitario, sacó nuevos discos, llenó y llena estadios no sólo en Argentina sino que en España y demás países de habla hispana. También y sobre todo, ha sido un músico que ha sabido más de una vez que decirnos a toda una generación. Y quizás lo más importante, Andrés es una síntesis de muchas cosas que nos unen como pueblos a España y Argentina: el desenfreno por los vicios, la verborragia poética, la rima popular y las melodías pegadizas de las que sin duda nos hemos nutrido. En definitiva el argentino más español, sin NIE o sin documentos, es Andrés Calamaro.

martes, 13 de octubre de 2009




Por maxi uceda -traducción josefina cornejo
Como todos ya saben los festivales musicales son un hecho alrededor del mundo y cada vez son más variopintos y específicos. Por ejemplo hay festivales según: género musical, tipo de bebida alcohólica que lo patrocine y según donde se lleve a cabo. Al margen de si son favorables o no para los artistas y/o para las productoras, ya que destruyen por completo el concepto de conciertos solitarios y aumentan los costos de producción entre otros, a veces cumplen su función que es, o era, la de dar a conocer bandas o por lo menos a una de entre las 25 que tocan desde que abren las puertas hasta que actúa la conocida.
A mitad de año, en pleno verano europeo, acudí al festival de música no mainstream de Vilanova, el “Absolut faraday”. Un festival, auspiciado por el vodka ruso, que se lleva a cabo año tras año y que de por sí suele ser bastante pretensioso, sobre todo si tenemos en cuenta que actúan juntas bandas japonesas, inglesas y catalanas en un recinto para sólo 200 personas. El lugar donde se desarrolla es la ciudad costera de Vilanova, ubicada a una hora de Barcelona. Sin duda, condimentos exóticos como para no perder tamaña oportunidad, pero además dicho concierto contaba con una particularidad que merece ser contada: la presencia de Neil Hannon, el vocalista de The divine comedy, pero por primera vez, como solista.
Así que ahí fui, y lo que fue uno de los peores conciertos de The divine comedy, fue el mejor de The mummers, una banda que hizo su presentación antes que la de Hannon y que acaparó la atención, cautivó y se llevó los mejores y más complejas loas de los allí presentes.
The mummers es una de las nuevas bandas de la escena londinense que está dejando boquiabiertos a los críticos y se está metiendo al público en el bolsillo. A poco tiempo de editar su primer disco, “Tale to tell”, su número de actuaciones ha crecido de forma abismal y hasta recibieron la invitación para tocar en el show de Joles Hollands, el tipo que viene decidiendo que es música y que no lo es, desde hace diez años, todas las semanas desde su programa televisivo en la BBC.
Pero, a qué se debe el impacto de “The mummers”. Pienso a los londinenses como una banda que ha logrado recrear la literatura y el cine fantástico pero en un plano netamente musical. Podría decirse que son la traducción sonora de todos esos mundos de ensueño idealizados de la infancia, pero sin cursilería. Con su música y letras han sabido generar esas atmósferas Burtonianas donde las melodías coloridas acompañan palideces y viceversa. Pero, sobretodo, han sido capaces de trabajar todas estas reminiscencias de otras artes e influencias y así crear un mundo sonoro propio, a través de una refinadísima musicalidad y arreglos que nos remontan a las Big Band de la época dorada pero en el 2000. Donde cuerdas, se mezclan con sintetizadores para ir generando así un espacio donde Raissa Khan-Panni, su vocalista, pueda desarmar escalas clásicas y reconstruirlas con matices excepcionales que, por momentos, nos recuerdan a Björk, pero con una dulzura y control vocal como hacía mucho no se oía.
Pero antes de seguir argumentando, The mummers dialogó de forma exclusiva con “La Nuca” y por primera vez con un medio latinoamericano y nos contó esto:
Los conocí en Barcelona antes de que tocara Neil Hannon y quedé electrizado por su sonido como todos lo que estábamos ahí. Lo primero que pensé fue, esta es la cortina musical de un mundo fantástico de cuentos, después sentí estar en un musical en los años 50, y en ciertos pasajes musicales escuché mucho virtuosismo y modernidad. ¿Ustedes como se definen?

- Somos una banda moderna que marcha a lo largo de un camino de ladrillos amarillos y se continúa en hoyos de conejo que llevan al espacio.

¿Cómo y porque surge el proyecto” The mummers” y porqué eligen esté nombre?

- Aunque empezamos siendo pocos, el número rápidamente se incrementó, mientras más y más músicos se involucraban. Ahora, somos una familia de unos 15 miembros, así es que la idea de The Mummers surgió naturalmente de allí. The Mummers eran originalmente un grupo ambulante de actores medievales que iban de puerta en puerta. Simplemente gente normal que llevaba a cabo obras usualmente cantando o hablando en rimas, vistiendo máscaras y usando disfraces. Con frecuencia eran ridículos, un poco tontos y sobredramáticos, tal vez como es nuestras música.

¿Qué hacías antes de formar la banda?

-Era camarera en un club underground de Brixton en el sur de Londres, estancada en la mundanidad. Allí comenzó la idea de The Mummers.

¿Cuál es el concepto de trabajo de la banda y por dónde conducen la estética de sus puestas escénicas?

-Nos gusta tocar con una “Big band”, con cuerdas y platillos para crear nuestro propio mundo sonoro, donde cada miembro suma sus propias improvisaciones.

Son una de las bandas de la nueva música británica más originales por el género en el que se han encaminado, de quien o quienes han recibido inspiración o influencia?

-Recibimos influencias de Rufus Wainwright, Jerry Goldsmith, John Barry , Miles Davis 'In a Silent Way' era, Rickie Lee Jones ,‘Tales of the Unexpected’ , Henry Mancini, The Flaming Lips, Marching bands, The fairground on Brighton Pier. La casa del árbol- nuestro estudio en el campo, alto sobre los árboles

Otra de las sensaciones que me generó el concierto, fue la de estar viendo una película o leyendo un libro. Permitiéndonos jugar un poco, ¿a qué película o libro les hubiese gustado o les gustaría hacerle la música?

-Alicia en el país de las maravillas, Angela Carter una compañía de lobos, cualquier cosa de Tim Burton, un remake de Prisioner- una serie de televisión británica de los años 60-.

En relación al nombre del disco Tale to tell, ¿Cuál es el cuento que The mummers nos quiere contar?

-El cuento a contar es el principio de un viaje de descubrimiento. Se trata de crecer y la adolescencia donde las fantasías de la infancia se mezclan con la realidad.

…y que historia les gustaría que en un futuro se cuente de ustedes?

-No estoy segura. Simplemente quiero continuar y crear tantas cosas como sea possible. En ese sentido The Mummers es como un trompo.

¿Cómo ven el panorama músical actual?

-Es excitante porque cualquiera puede hacer música en estos días, con internet siempre se puede alcanzar a la gente. Así que creo que es mucho más creativo que antes y hay pequeñas escenas más que una gran moda.

¿Conocen algo de música Argentina y cuándo piensan que podrían presentarse por estas partes del mundo?

-No creo saber mucho, pero un amigo fotógrafo quién tomó la fotografía de nuestra portada, se ha mudado a Argentina y no para de decir que debemos ir a filmar nuestro video allí.

Se aventuraron a incursionar en una forma de hacer música que parece no concordar con las fórmulas actuales y sin embargo les está dando muy buenos resultados. ¿Por qué piensan que esto sucede, y qué es lo que el público encuentra en su música y actuaciones?

-No lo sé, tal vez porque no estábamos intentando hacer un tipo de música que encajara con la moda del momento, sino a partir de una idea de nuestras mentes. Y de alguna manera, o por casualidad, el público general (o algunos de ellos) tenían vacíos los mismos espacios que nosotros necesitábamos llenar.

“Tale to tell” ha sido muy bien recibido por la crítica y hasta fueron invitados al show de Joles Holland, como están viviendo este crecimiento y como fue recibir tamaña invitación?

-Fue el mejor momento de nuestras vidas, además nuestra presentación fue un sandwich entre The Specials y Carole King (una ídola de mucho tiempo) y nunca lo olvidaremos.

Información adicional
Para escuchar a “The mummers”
www.myspace.com/themummers
www.themummers.co.uk

Deportes y otras verdades sobre la exactitud del azar!



Por Imanol Vergara

¿Qué tienen en común el 26 de septiembre de 1996 y el 10 de octubre de 2009? De buenas a primera ninguna. O quizás una: la primavera. Época del año en la que florece la flora y la fauna se agita. Y con ella el amor, las esperanzas, los idilios, el preludio del verano.
Pero reduciendo el espectro y hablando exclusivamente de fútbol, en esos días se jugaron dos importantes partidos de fútbol que se definieron sobre la hora. Desde LA NUCA, donde queremos mostrar lo que no todos ven, revisamos el archivo y encontramos que el 29 de septiembre de 1996 Boca le ganaba a River sobre la hora con el histórico gol de nuca del uruguayo Hugo Romeo Guerra. Ese grito fue el nacimiento del amor entre el limitado centrojás de Canelones y la gente de Boca, que lo idolatró sólo por eso. La primavera, la gran gesta y el amor en un último minuto.
El pasado 10 de octubre, Martín Palermo Hollywood terminó de deshojar la margarita, que le dijo “la quiero”. Y así, la Selección de Maradó consiguió una vida más pensando en la clasificación al, nunca tan anhelado, mundial de Sudáfrica 2010. El tanto in extremis, que pone a la Albiceleste con un pie en Sudáfrica propició una tormenta de comparaciones de ese gol de Martín con el del Tigre Gareca al mismo rival, Perú, que dio a la por entonces comparsa de Bilardo boleto a México 86.
Pero como en LA NUCA buscamos el barro en el parqué, nos dimos cuenta que esa comparación no goza de tantos puntos en común como la que ahora haremos. La única similitud entre la anotación de Palermo y el ahora míster de Velez, fue el rival y la circunstancia (la duda acerca de la participación de la Selección en la máxima cita futbolera).
Pero entre el tanto de Martín y Guerra en el ´96 la similitud es mayor por un único factor: el nucazo de Guerra ¿Parezco un loco? Ni por asomo. A nuestra redacción llegaron imágenes exclusivas que demuestran que el gol del Titán ante los peruanos no fue con la zurda. Esa zurda nefasta que erró tres penales en un mismo partido en la Copa América de Paraguay ´99. El gol de Palermo fue obra de la nuca de Guerra.
Al respecto consultamos al delantero de Boca quien nos confesó “desde que juego con la nuca Guerra en mi pie izquierdo, las defensas rivales no tienen paz”. Después de ese comentario, el “optimista del gol” comenzó a reírse hasta las lágrimas de su chiste (por lo de guerra y paz vieron…) y la nota no pudo continuar. También quisimos conocer el testimonio de Hugo Guerra, pero cuando fuimos a su casa solo encontramos su cuerpo descabezado. Obviamente no estaba en condiciones de hacer declaraciones. Su esposa nos pidió disculpas.
Así se cierra un historia que sólo tiene una certeza. En Uruguay, cuando necesitemos el gol agónico que nos haga el check in a Johannesburgo, Palermo no podrá llevar en su lúgubre zurda la nuca del Guerra. La misma no dirá presente por cuestiones de pasaporte. Estará convocado por el Maestro Tabarez y quizá la use el acotado Washington Sebastián Abreu. Les dije que en primavera la fauna se agitaba.

Actualidad anacrónica del tiempo y el espacio.



por Maxi Uceda

El viernes 9 de octubre se presento Nina Hagen en Barcelona, precisamente en la sala Razmatazz donde el punk resucitó durante casi 2 horas en la voz de Nina.

Cerca de las nueve de la noche y colmada por los restos de crestas canosas y chupines gastados que quedaban de los 70 y los 80 barceloneses, sumada a la nueva fauna punki de maquillaje y calzas compradas en los chinos, las Furias comenzaron a dar forma a la noche. La agrupación española desplegó una serie de temas adolescentes pero bien ejecutados y con una buena presencia escénica, aunque claro la banda soporte es eso, una banda que hay que soportar antes de la estrella, para que a los productores les salga a cuenta el alquiler de la sala y para que el público tenga alguien a quién escupir.
Asique luego de la presentación de Las Furias, Nina Hagen entró en escena con una guitarra acústica que parecía tres veces más grande que el menudo cuerpo de la ex No problem orchestra y se despacho con un típico cantico de iglesia que hacía referencia a Jesucristo, tópico que durante todo el show iba a seguir presente.
El concierto continuó con temas clásicos alemanes y hasta incluso ejecutaron “aquí se queda la clara”, himno al che Guevara, en un impecable alemán y un desastroso español. Pero la curiosidad si es que existe algo que no sea curioso en torno a Nina, fue su versión improvisada del Ave María, que de hecho interrumpió el ya impredecible repertorio, o por lo menos eso dejaron ver las caras de sus músicos, que por momentos no sabían si tocar, irse, o pedir medicación para la líder de la banda.
Pero Nina es y ha sido eso, un pequeño duende hiperactivo del punk, lo que dejo bien en claro cuando interpretó su versión de My Way, quizá el único momento punki de la noche, y creo que por este motivo el concierto fue más punki de lo normal. Me explico mejor, pues teniendo una sala repleta de viejos punks emperifollados para la ocasión y con toda esa gente esperando por escuchar desenfreno sonoro, Hagen, llevó adelante un repertorio cuasi operístico, manteniendo una ejecución vocal impresionante y a los presentes expectantes hasta casi 10 minutos luego del final del concierto, cuando desesperanzados de que Nina volviese a salir a tocar algo de con tres acordes, una batería epiléptica y nostalgias de fines de los 70, se decidieron por empezar a abandonar el recinto.
Esta fue la noche que vi de Nina Hagen, una ceremonia donde ella fue el sacerdote de una iglesia sin dios pero llena de viejos feligreses, que prefieren utilizar la palabra “clásicos” por no hablar de “pasados de moda” y que prefieren hablar de “tradiciones”, para quizás no pensar que el tiempo hace mucho se les pasó.

viernes, 9 de octubre de 2009

martes, 6 de octubre de 2009