martes, 27 de octubre de 2009

Deportes y otras verdades sobre la exactitud del azar!



por Imanol Vergara
El histórico boxeador panameño Roberto “Mano de piedra” Durán, ex campeón mundial de pesos ligeros, decía dentro de su glosario de frases, comparable a la Biblia maradoneana, consultado acerca de si no estaba viejo para su enésimo retorno a los cuadriláteros: “viejo es el viento y todavía sigue soplando”.
Y vaya si el viento de la eterna juventud no resopló con ráfagas huracanadas el último domingo en el Estadio Antonio Vespucio Liberti, más conocido como el “Monumental”. El último River-Boca del año nos deparó una remake de su versión más reciente. Tal como sucediera seis meses atrás en “La Bombonera”, bosteros y gallinas igualaron 1 a 1 y los autores de los goles fueron los mismos: Gallardo de 33 años y Palermo de 35 (tenía razón Durán).
Marcelo Gallardo y Martín Palermo junto con Pato Abbondazieri, Hugo Ibarra, Cold Riquelme, Bombón Rosada, Burro Ortega y Pelado Almeyda, jugaron uno de los superclásicos con mayor promedio de edad de la historia. Aquí es dónde me detengo y cuestiono ¿en qué estado se encuentra el fútbol argentino?
No lo cuestiono por la vigencia de los veteranos que han dado sobradas muestras de tener más recursos que la suma de países del G7, G8, G20 o punto G. Es más, son estos jugadores quienes están dando el salto de calidad en la Liga Argentina y han brindado sobradas muestras de fidelidad a los colores que les dieron vida en el fútbol.
En los últimos cinco años los clubes argentinos fueron recuperando sus viejas perlas. Así River reincorporó a Salas, Gallardo, Ortega y Almeyda; Boca a Palermo, Riquelme, Ibarra, Abbondazieri, Schiavi; Estudiantes a Verón; Gimnasia La Plata a Sosa, Messera y Chirola Romero; Racing al Piojo López; San Lorenzo a Bernie Romeo; Rosario Central a los González: Kily y Equi; Colón al Bichi Fuertes.
Y la fórmula fue exitosa en muchos casos. Boca ganó la Libertadores en 2007 y la Liga en 2008, Verón emuló a su padre y el Pincha fue campeón de América 40 años después, River con Ortega como santo y seña se adjudicó el Clausura 08 tras una sequía de cuatro años; además equipos como Racing, Central y Gimnasia le escaparon al temido descenso de categoría.
Luego de la Segunda Guerra Mundial se hablaba de la Argentina como granero del mundo. Una Europa devastada por el conflicto bélico requería de la producción ganadera y agrícola de la República de Perón. En el balompié, con el correr de los años, pasó lo mismo. Un viejo continente incapaz de producir materia prima de calidad importaba lo mejor del mercado argentino.
De esta manera, entre 1990 y la primera parte de la década del 2000, la República de Maradona ingresó más de mil millones de dólares en venta de futbolistas. Se fueron Batistuta, Crespo, Ortega, Piojo López, Bruja Verón, Almeyda, Gallardo, Aimar, Cambiasso, Riquelme, Samuel, Saviola, D´Alessandro, Cavenaghi, Palermo, Kily González, Tévez, Mascherano, Lucho González, Gustavo López, Pupi Zanetti, Pascualito Rambert, Castromán, Gonzalo Rodríguez, Pintita Gago, Pipita Higuaín, Kun Agüero y muchos más.
En ese lapso, Argentina se proclamó cinco veces como campeón del mundo en juveniles. Lo hizo en Qatar 95 con Sorín e Ibagaza como jugadores franquicia; en Malasia 97 con Cambiasso, Riquelme y Aimar; en Argentina 01 con Saviola, D´Alessandro y Maxi Rodríguez; en Holanda 05 con Messi, Zabaleta y Agüero; y en Canadá 07 otra vez con el Kun más Romero, Ever Banega y Mauro Zárate.
El último mes de enero, la selección sub 20 no logró el pasaje al mundial que se disputó en Egipto y ganó Ghana (valga la redundancia). Esto disparó la señal de alarma. El conjunto dirigido por Checho Batista sólo ganó un encuentro durante el Sudamericano de Venezuela ante el lastimoso Perú. En ese equipo los buque insignia eran Toto Salvio de Lanús y Franco Zuculini de Racing, hoy en Hoffenheim de Alemania.
En los últimos cinco años se ha notado una merma en la producción de grandes valores del Fútbol Argentino. La lógica mercantil-resultadista que prende fuego los procesos y pide urgentemente eficacia, ha visto partir, cada vez más jóvenes, a los pichones de crack que seducidos por la idea de salvarse económicamente se van a destinos fuera del mapa de élite, su progreso se frena y caen en el ostracismo. Además, los dirigentes con tal de ajustar sus balances tan desajustados producto de su propia inoperancia, se ven obligados a regalar el patrimonio de los clubes.
Hoy no hay jóvenes talentos argentinos, la usina ha parado su maquinaria. Los mil millones de la última década y media se despilfarraron y salvo contadas excepciones no se invirtieron en la mejora de instalaciones para las divisiones inferiores. Así y todo, han aparecido algunos buenos jugadores, pero en todo caso siempre parece faltarles un toque de horno. Son los ejemplos de Buonanotte, Papu Gómez, Patito Rodríguez, Nico Gaitán o Pochi Chávez.
Es curioso, de granero del mundo hemos pasado a ser un grano en el culo del mundo. Es irónico pero el partido de fútbol que más nos identifica fue el disparador para plantear una profunda crisis de identidad. Por suerte podemos guardar la mugre bajo la alfombra gracias a algún gol de Palermo o de Gallardo. Viejo es el viento y su soplo se lleva nuestras miserias, perdón que te corrija “Mano de piedra”.

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