sábado, 17 de octubre de 2009

Deportes y otras verdades sobre la exactitud del azar!


por Imanol Vergara
Mmmmm…este…bue, la verdad es que creo que con lo que pasó el último miércoles en el Estadio Centenario de Montevideo podrían escribirse dos millones de notas, crónicas, argumentos, opiniones diferentes y hasta un guión de comedia satírica. Pero eso no es posible, así que habiéndome tomado un par de días para poder procesar todo lo que ocurrió, me la voy a sacar de adentro…a la opinión ¿o pensaron que los exabruptos maradoneanos iban en contra mío?
La crónica fría diría: “La selección argentina de fútbol consiguió la clasificación al mundial de Sudáfrica del año entrante. Con un gol del mediocentro de Huracán, Mario Bolatti, la albiceleste se impuso a Uruguay en el Centenario por 1 a 0”.
Dentro de un contexto normal las opiniones de los periodistas dirían: “Luego de sufrir más de lo esperado durante estos últimos tres años, el equipo de Maradona selló su pasaporte a la Copa del Mundo, gracias a una victoria con autoridad en el Centenario y al acierto del entrenador a la hora de los cambios, sobre todo con el ingreso de Bolatti, a la postre el héroe de la clasificación”.
Si viviéramos en ese mundo en el que no hicieran falta los psicoanalistas, Maradona hubiera respondido: “La verdad es que sufrimos. Por momentos lo vi mal, pero la unión del grupo y el empuje de todos los argentinos nos llevó al Mundial. Ahora voy a tomarme unos días para analizar todo lo sucedido en estos meses y corregir errores. Gracias a todos”.
Nada de eso sucedió, menos obviamente el triunfo y la clasificación de Argentina.
El grotesco de la conferencia de prensa post-partido brindada por Diego Armando Bardo quita de sí el foco a cualquier tipo de elogio hacia un planteo correcto en el cual el entrenador sopesó las limitaciones del equipo, se adaptó a las exigencias de las circunstancias y el rival, y que, sin brillar, ganó un partido que salió tal cual el cuerpo técnico había preparado. Desde esa visión, junto con el amistoso del 11 de febrero de este año ante Francia, la selección de Maradona produjo su mejor actuación.
Si el DT no hubiese pedido sexo oral a quienes lo criticaron, el foco estaría centrado en que ante una situación límite, Maradona sacó a relucir su coraje y el de sus jugadores y que, en el sprint final de las eliminatorias, sacaron 6 puntos de 6 posibles. Se hablaría de lo atinado a la hora de los cambios que se transformaron en goles: Palermo por Perez ante Perú y Bolatti por Higuaín versus los uruguayos. Y sobre todo, se festejaría decentemente la clasificación a Sudáfrica con el aliciente de haberlo hecho con una victoria, que se daba por primera vez, ante Uruguay en el Centenario.
Pero no. Diego siguió y le comentó a un periodista que tenía algo adentro (rectoscopía para uno por favor). Así la situación de alegría se volvió en tragicómica, para mutar en decadente y desagradable. Ni el Dante lo hubiera escrito mejor.
Que el pez por la boca muere y que el 10 es el más grande de todos los peces, no tiene discusión. Que ver el video de la conferencia de prensa post-Centenariazo da vergüenza ajena y a uno le da un poco de escozor decir que es argentino tampoco es novedad. Que cuando vemos a Bielsa vestido de rojo se nos pianta el lagrimón mucho menos, pero ¿cuál es la responsabilidad de los medios en este papelón?
Obviamente que creemos y defendemos la libertad de expresión, pero la misma debe responder a la ética profesional y a un ejercicio responsable y sincero, no objetivo, sincero. O ¿cómo se explica que diez días antes de que el Gobierno de Cristina Fernández le quitara los derechos de transmisión de los partidos a TyC, Maradona tuviera una nota exclusiva con las más destacadas plumas del diario Olé, quienes lo alababan hasta los límites de lo que Diego les pidió en la conferencia de prensa que le hicieran y luego arreció la crítica indiscriminada y desmedida?
Esto no lo exime de culpas a Diego, pero la prensa no puede librarse de las suyas. Libertad de expresión sí. Corporativismo megaempresarial no. Diego se equivocó y pagó y va a pagar porque la FIFA lo va a multar. Pero el periodismo…la pluma es como la pelota, no se mancha.

2 comentarios:

  1. Que los comentarios de Maradona hayan sido nefastos después del partido lo hace un maleducado entre otras cosas. Que hayan insultado a Toti Pasman es simplemente justicia.

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  2. Micky Vainilla diría "por qué no cambiamos el futbol por el cricket o algo así"

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