
por Imanol Vergara
Desde la creación de la AFA en 1893, la época del amateurismo y los primeros años del profesionalismo, el fútbol argentino fue viendo el nacimiento y desarrollo de una pequeña burguesía. La misma estaba compuesta por Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo.
La explicación de la conformación de tal élite se debe básicamente al éxito deportivo. Racing era el capo del amateurismo con 21 títulos entre campeonatos y copas; seguido de cerca por Boca que ganó 7, además de la gira europea de 1925, donde triunfó en 15 de los 19 partidos que disputó, que le dio prestigio mundial. Por su parte, en la era amateur River sólo fue campeón en 1920 pero su fama crecía en el nacer del profesionalismo (1931) a golpe de talonario con las compras de los “galácticos” de la época: Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra. Independiente daba cátedra en el campeonato de 1922 con un Manuel Seoane de otro planeta que marcaba 55 goles en la competición. Y San Lorenzo obtenía los campeonatos de 1923, 1924 y 1927, los subcameponatos de 1925 y 1926 y el prestigio internacional dado por la obtención de la Copa Aldao en 1923 y 1927.
El poder deportivo alcanzado por esta pequeña burguesía se tradujo en el incremento de la masa societaria de dichas instituciones, la masificación de sus hinchas a lo largo y ancho del país y, en consecuencia, un mayor peso dentro de la estructura de la AFA y un mayor poder económico. El resultado, equipos más potentes en comparación con el resto de los clubes. Así fue que desde 1931, con Boca como primer campeón del profesionalismo, hasta 1967 los cinco grandes del fútbol argentino se repartieron todos los títulos en juego. Incluso Independiente y Racing habían sido campeones de América en 1964 y 1967 respectivamente. Además la Academia se transformaba en el primer campeón mundial argentino. Sin quedarse atrás Boca fue subcampeón de América en 1963 por detrás del Santos de Pelé; y River en 1966 detrás del Peñarol de Spencer.
Así la cosa, fue Estudiantes de La Plata quien sembró la primer semillita para promover una “revolución del proletariado”. Ese equipo dirigido por Osvaldo Zubledía plantaba cara a la burguesía y gritaba campeón gracias a los Bilardo, Pachamé, Poletti, Aguirre Suárez, Verón y Malbernat. El Pincha no conforme con ello fue tricampeón de la Copa Libertadores y campeón del mundo en 1968, en Old Trafford ante el Manchester United. Y como se animó el Pincha, al final de esa década se animaron también el Velez de Bianchi y Willington que obtuvo el Nacional de 1968, y el Chacarita de García Cambón que, venciendo a River en la final, se quedó con el Metropolitano de 1969. La dictadura del proletariado estaba en marcha.
En los ´70, el germen proletario comenzaba a molestar a los grandes, sobre todo a River que entre 1957 y 1975 no gritaba campeón. Era Rosario Central el primer campeón argentino fuera del conurbano bonaerense. Los canallas, con el aliciente de haber eliminado a Newell´s con la palomita de Aldo Pedro Poy, se adjudicaban el Nacional de 1971. La Academia rosarina ganaría, además, el Nacional de 1973. Ese mismo año, también gritaría campeón Huracán, pero del Metropolitano. Dirigido por el Flaco Menotti, ese equipo se recuerda por la solidez de su defensa liderada por el Coco Basile, la magia del mediocampo comandado por Babington y las locuras en ataque de Housemann y Brindisi. Tocado en su orgullo por los torneos de Central, Newell´s se animaría y sería campeón del Metropolitano 74, gracias a la claridad de Mario Nicasio Zanabria. Como si fuera poco, la década del ´70 pondría otro eslabón en la cadena de la “revolución”: en 1978 Quilmes obtenía el Metro dirigido por el Piojo Yudica.
Si en los ´60 se había plantado la semilla y en los ´70 el germen era preocupante, en la década 1980 la dictadura de los equipos chicos en Argentina ya era una realidad. Durante ese decenio se disputaron 15 campeonatos, de los cuales 9 fueron para los proletarios. En 1980, Rosario Central obtenía su tercera corona y repetiría en 1987 con el record de ser el único equipo en la historia del fútbol argentino en ser campeón consecutivamente de la Segunda y la Primera división. Además, Estudiantes, comandado por Carlos Salvador Bilardo se proclamaba en 1982 y 1983. También arremetió como una locomotora en velocidad final, el Ferro Carril Oeste de Carlos Timoteo Griguol que con Márcico, Cañete, Cúper, Garré y demás se alzaría con los Nacionales de 1982 y 1984. Pero la cereza del postre sería Argentinos Juniors. Con la experiencia del Quilmes de 1978, el Piojo Yudica llevaría a los Bichitos a la obtención de Metro 84 y el Nacional 85. No conforme con ello, escribiría la página más gloriosa en la historia del club: la Copa Libertadores de América de 1985, con jugadores como Batista, Ereros y Borghi. Con este Robin Hood llamado José “Piojo” Yudica, Newell´s volvería a ser campeón tras 14 años, en 1988, y alcanzaría el subcampeonato de América ese mismo año al perder la final con Nacional de Montevideo.
Entrados los ´90 la burguesía estaba en crisis. Racing no era campeón desde 1966, San Lorenzo desde 1974 y Boca desde la irrupción de Maradona en 1981. Y la década no empezaría de la mejor manera para ellos. Porque con la herencia de Yudica, Marcelo Bielsa agarraría un Newell´s brillante que ganaría el título de 1991 imponiéndose en la final por penales a Boca Juniors en La Bombonera. En ese equipo destacaban Scoponi, Berizzo, Gamboa, Pochettino, Llop, Saldaña y Martino. Los de Bielsa también se quedarían con el Clausura 92 y otra vez se dormirían en las puertas de la gloria continental al perder la final de la Libertadores 92 con el San Pablo de Brasil. Sin dudarlo, el decenio de 1990 sería el decenio de Vélez Sarsfield, quien comandado por Carlos Bianchi y liderados dentro del campo de juego por Chilavert, Trotta, Bassedas, Basualdo, Gómez, Flores y Asad obtendrían el Clausura 93 y el Apertura 95, además de la Libertadores y la Intercontinental de 1994. Con Osvaldo Piazza en la dirección técnica, el Fortín se haría con el Clausura de 1996, además de la Supercopa de ese mismo año. Y cerrando la década, ya con el Loco Bielsa de entrenador y jugadores como los hermanos Husaín, Martín Posse y Fede Domínguez, la V se haría con el Clausura 98.
Con el nacimiento del nuevo milenio parecía que la burguesía se recuperaba porque, entre el Apertura 2000 y el Apertura 2002, se proclamaban campeones consecutivamente Boca, San Lorenzo, Racing, River e Independiente. Además Boca entraba en su época de oro gracias a la obtención de 4 Copas Libertadores, 2 Intercontinentales, 2 Sudamericanas y otros tantos de menor envergadura. Pero ese albor del siglo XXI no era más que un perfume del pasado. Porque Racing debió disputar una promoción para no bajar de categoría, Independiente suma frustración tras frustración (14 años sin títulos internacionales y 7 sin locales), River fue último hace un año y atraviesa una severa crisis de identidad, y San Lorenzo, con 101 años de vida, sigue sin obtener la Libertadores, competición que han alcanzado “pequeños” como Estudiantes, Argentinos y Vélez. En esta primera década del siglo XXI, que va llegando a su fin, probaron las mieles del éxito Vélez (Clausura 2005 y 2009), Estudiantes (Apertura 2006), Lanús (Apertura 2007) y Banfield (Apertura 2009). Como si todo esto no fuera poco para esta élite venida a menos, en la próxima edición de la Copa Libertadores, que dicho sea de paso ostenta Estudiantes de La Plata, no habrá participación de ningún grande. Algo que no sucedía desde 1985. Los representantes nacionales serán: Vélez, Banfield, Lanús, Estudiantes y Colón de Santa Fe.
Carlitos Marx decía: “El proletariado usará de su poder político para arrancar paso a paso a la burguesía todo su capital, centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y acrecentar con la mayor rapidez posible el cúmulo de fuerzas productivas. En un principio, todo ello sólo es posible, naturalmente mediante intervenciones despóticas en el derecho de propiedad y en las relaciones burguesas de producción”. El último campeonato de Banfield, el primero en sus 113 años de historia, es una muestra del definitivo asalto del proletariado que se ha quedado con los títulos que eran de exclusiva propiedad de la burguesía, al menos en la esfera del poder futbolístico de la Argentina ¡Viva la dictadura del proletariado!
Muy bueno papo. Excelente y muy particular mirada.
ResponderEliminarUn verdadero relato histórico de la actualidad.
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